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miércoles, 21 de abril de 2010

464

¡Y ahí está, gente, ahí está! Desde finales del siglo XI o principios del XII que tenemos la clave para entender este asunto tan costoso para nuestros oídos estilizados...
Siguiendo con la mala onda a la Iglesia, ahora desde el lado del elitismo musical, y si cantamos a coro el nacionalísimo "la cumbia es una mierda", y el germanísimo "Dios ha muerto", del que dice Onfray que "las bolas, putos, no ha muerto un carajo", encontramos en esa mixtura un punto en común: "El martirio de San Esteban" (o La lapidación de San Esteban).
En esa obra claramente se perfila de manos (sic, manos) de Dios uno de los pasos más peculiares de la danza de este ritmo de frondoso prontuario que se dio por denominar Cumbia Villera. ¿Más claridad?





Hay rastros de mi persona de carne, hueso, cemento y madera, y plástico, y, bueno, eso, cuerpo y habitación. Sobre eso no vale comentar.
Y para entretenerse un rato, algo fantástico... esas glorias poco difundidas por estos lares, cumbia empeyotada (si les gusta, y a riesgo de ustedes de infringir las leyes de propiedad intelectual de su país, yo no, los links no me pertenecen señor policía oohhhahhhhhpuuumpaafff, eso, en este link el disco completo):

domingo, 17 de mayo de 2009

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En conmemoración del Día Universal de la Mentira Festejada, todos los dioses y divinidades menores de todas las fucking religiones del cosmos se reunieron en un lugar secreto al que llamaron Mente. Era una maraña de energías traspasándolos a todos y éstos ni se mosqueaban (nótese el contraste con las personas, que siguen creyendo que las inofensivas ondas de los celulares que nos circundan a cada momento causan cáncer). Era una joda bárbara pese a haber tan pequeño número de mujeres para tamaña manada de machotes heterosexuales hasta la médula. Digamos que ellas alcanzaban. Brindo por ellas. Todo fue bien hasta que, taraaaaaaan:
Un dios enfermizo que decía desde lejos que él había ido a la fiesta, cuando en realidad no, y que le creyeran aunque no lo veían, y que si le preguntaban qué hacía antes de crear el mundo respondía que estaba ocupado construyendo el infierno para los curiosos, ante una muy sugestiva oferta, dijo: "Ah, no, yo no juego a los dados".
Verdaderamente los aburrió a todos, se amargaron y decidieron transformarse en literatura. El culpable de esto, siendo que era el peor jamás inventado, dijo que si se daba la coincidencia de que un tipo viviera en lo que sería Alemania, tuviera un bigote prominente y una locura más prominente que el bigote, éste dios mismo moriría.
Menos mal que nació Nietzsche.

martes, 5 de mayo de 2009

119

A los cristianos se les ocurrió inventar un solo dios. A otras civilizaciones la imaginación les alcanzó para mucho más que eso.
 

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